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Comunicación


A la espera de la reactivación 10/02/2010
El mercado de lubricantes también decae año tras año. Sin embargo, en este caso, más que a la crisis económica se debe al alargamiento de los plazos de cambio de aceite de la mayoría de vehículos, cuyos fabricantes mejoran los motores y, con ello, los aditivos que necesitan.


El mercado de lubricantes, al igual que otros, no es ajeno a la crisis económica. Los fabricantes aseguran que los volúmenes se han visto seriamente reducidos por la situación, entre otros, de los sectores de automoción y la construcción.

Para los expertos, se trata de un mercado maduro que, de manera natural, tiene una tendencia a la baja debido a que los aceites sintéticos van sustituyendo de forma paulatina a los tradicionales. Los lubricantes de moderna tecnología deben responder a las mayores exigencias y prestaciones en servicio en función de los avances tecnológicos en los desarrollos de los fabricantes de todo tipo de vehículos. Uno de los requerimientos que se exige es la mayor duración en servido, por eso el mercado tiende de forma progresiva a un menor volumen.

Beatriz Calvo, responsable del departamento de marketing de Cepsa lubricantes explica que "este sector no es ajeno a la crisis iniciada a mediados de 2008, y la menor actividad en los sectores del transporte de mercancías, pasajeros y obras públicas, repercute en fuertes reducciones de consumo de lubricantes (en el caso de los turismos, la repercusión ha sido menor)". A su juicio, el inicio de 2010 ha seguido una tónica similar a la de 2009, y es a partir del segundo semestre cuando esperan que cambie la tendencia, "pero dependerá de la recuperación en los sectores que precisan de nuestros productos.

Para Eduardo de Lecea, director general de Sigaus, el descenso de ventas que se situó en el primer trimestre del pasado año en un 30%, se ha ido frenando, "pero aún así, el resultado del ejercicio ha sido negativo respecto al año anterior. A pesar de estas dificultades, debemos ser optimistas de cara a 2010, aunque será muy difícil que volvamos a cifras anteriores a la crisis".

También el departamento de lubricantes de Q80ils, firma perteneciente a Kuwait Petroleum, ha notado los efectos del receso económico: "Los volúmenes se han visto seriamente reducidos por la situación, entre otros, del sector del automóvil y la construcción. En los últimos meses, parece que las ventas de los automóviles se van reactivando, en parte gracias a las ayudas públicas del sector. En nuestra opinión, durante este ejercicio se irá recuperando lentamente el mercado" confían.

Exigencias

Las normas sobre calidad de los lubricantes son establecidas por la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), organismo que proporciona los requerimientos a cumplir por los lubricantes a utilizar en los motores de los distintos constructores, que evolucionan para proporcionar mayor rendimiento y prestaciones al usuario y para cumplir las exigencias medioambientales de las normas EURO de motor. La evolución de los lubricantes es, pues, paralela a la de motores y suponen un reto en investigación y desarrollo para los fabricantes de lubricantes, sobre todo, por la rapidez en que se producen los cambios en los diseños de los equipos.

Sin embargo, algunos fabricantes consideran que, en materia de medio ambiente, la legislación se hace cada vez más restrictiva respecto a las emisiones contaminantes de los motores y, por tanto, más exigente con las formulaciones de lubricantes. La puesta en marcha de un sistema integrado de gestión de aceites usados, organizado y financiado por el propio sector, supuso un reto para la industria del lubricante en España.

Hoy, tres años después de la entrada en vigor de la normativa sobre aceites usados, Sigaus afirma que "la respuesta del sector ha sido extraordinaria, tanto en lo cuantitativo (la organización tiene adherido cerca del 90% del mercado de aceites industriales), como en lo cualitativo (el sistema funciona y cumple los objetivos ecológicos desde el primer día). Por eso podemos afirmar que el sector del lubricante ha sabido organizarse y responder con eficacia a los requerimientos legales y de la sociedad en general”.

Pero, en general, los fabricantes de aceites de motor consideran que "la aproximación de la Unión Europea es correcta y acorde con el compromiso fijado en el protocolo de Kioto. También ha supuesto altas inversiones y un gran trabajo de adaptación la adaptación del REACH (Registro Europeo de Sustancias Químicas), y sus consecuencias en el futuro" señalan en Q8Oils.

El mercado, hoy

La demanda cada vez apuesta más por los lubricantes sintéticos, con bajo contenido en cenizas, fósforo y azufre, para cumplir con las nuevas normativas medioambientales de la Unión Europea y de los propios fabricantes, focalizadas en el control de emisiones y en el ahorro de combustible.

"EI desarrollo tecnológico de los motores ha hecho que éstos sean cada vez menos contaminantes, que necesiten menos combustible y menos lubricante y que emitan menos dióxido de carbono. A largo plazo, es previsible el surgimiento de nuevas normas que exigirán reformulaciones y desarrollos que harán que esta tendencia hacia los aceites sintéticos y semisintéticos sea todavía más acentuada. Esto no hace sino revelar la extraordinaria capacidad de adaptación de las empresas en este sentido, con grandes inversiones en I+D+i. El sector del lubricante no sólo ha respondido con eficacia a las nuevas demandas, en gran medida relacionadas con condicionantes medioambientales, sino que ha sido promotor de estos desarrollos" asegura Eduardo de Lecea, de Sigaus.

En el caso de Q8Oils, "hemos apostado de forma decidida por la introducción de productos biodegradables para aplicaciones donde el producto puede ir a parar accidentalmente al medio ambiente".

Pero no sólo se trabaja en la optimización de los motores de combustión fósil: en vehículos a gas natural, Cepsa Lubricantes está haciendo pruebas de campo para incrementar los periodos de cambio hasta límites cercanos a los de los motores diesel, además de otros trabajos relativos a las exigencias de lubricación en los distintos motores híbridos.

Las nuevas tecnologías para el tratamiento de gases de combustión han generado la necesidad de desarrollar productos específicos con bajo contenido en cenizas, que evitan que los filtros se colmaten y obstruyan, lo que supone averías de costosa reparación. Para Q80ils, "los consumidores deben ser conscientes de que los lubricantes con formulaciones convencionales ya no sirven en vehículos que incorporen estos sistemas".

Según Beatriz Calvo, de Cepsa Lubricantes, "la implantación de la tecnología SCR como tal en los motores no ha comportado unas especiales exigencias a la tecnología de lubricantes. Cuestión diferente es que esta tecnología haya sido acompañada de la implementación de filtros de partículas (DPF) opción que, en general, ha ido más unida a la tecnología de motor con recirculación de gases (EGR) que a la de SCR. La dotación de filtros de partículas en los motores obliga a la utilización de aceites especiales con bajos contenidos en azufre, fósforo y cenizas de aditivos”.

Qué hacer con el aceite usado

El aceite usado de motor procedente del cárter de un vehículo es una fuente de contaminación que, como residuo peligroso, requiere un adecuado tratamiento y una correcta gestión. Este residuo contiene sustancias peligrosas que se producen cuando el aceite se expone a altas temperaturas y presiones dentro de los motores, transmisiones y otros elementos de los automóviles.

Debido a las características propias del aceite, su vertido a la tierra provocaría la destrucción del humus vegetal y acabaría con la fertilidad del suelo debido a su contenido de hidrocarburos que no son degradables desde el punto de vista biológico. Del mismo modo, el aceite usado puede dañar las aguas superficiales y subterráneas y su combustión incontrolada provocaría emisiones de gases contaminantes y peligrosos. Para evitar o reducir los posibles daños a nuestro entorno, la comercialización de aceites industriales y la gestión de los aceites usados deben hacerse conforme a lo establecido en un Real Decreto (el 679/2006).

El aceite usado recogido por Sigaus representa el 48% del volumen total de lubricantes comercializado, lo que supone, en la práctica, haber recuperado la totalidad del aceite usado, ya que un litro de aceite nuevo produce 0,4 litros de residuo en forma de aceite usado.

Tratamiento

Hay dos formas de gestionar el aceite usado: por regeneración y mediante reciclado. En el primer caso, SIGAUS ha tratado más de 120.000 toneladas de residuo (lo que supone el 66% del aceite usado). Este tratamiento se realiza en cualquiera de las seis plantas especializadas que existen en España. Mediante diversas tecnologías de extracción y destilación, el proceso consiste en obtener una base lubricante del aceite usado, eliminando su componente de agua, aditivos, metales pesados y otros sedimentos del residuo. El rendimiento en base seca de estas plantas es de, al menos, el 55% y el aceite base obtenido debe reunir las características idóneas para permitir la formación de nuevos lubricantes o aceites industriales.

En función de las técnicas utilizadas en el proceso de regeneración, un 20% restante se podría utilizar en la producción de betunes fluxados o como combustibles alternativos útiles en distintos procesos industriales. El resto del residuo puede incluso ser aprovechado en las propias plantas para su autoconsumo, ya sea como agua para refrigeración de las instalaciones o reutilizando la pequeña fracción de gasolina y gasóleo resultante como combustible para generar energía.

Este tratamiento permite ahorrar energía y materias primas en la producción de aceites, ya que para obtener un litro de aceite industrial se requieren unos 65 litros de crudo de petróleo, mientras que a través de la regeneración se obtiene la misma cantidad de aceite con tan solo 1,5 litros de aceite usado tratado. Además, la regeneración tiene un efecto favorable en la lucha contra el cambio climático. En este sentido, se estima que las emisiones de dióxido de carbono que se generan tras la fabricación de lubricantes mediante regeneración de aceites usados son un 40% inferiores que las que se producirían si el proceso de su obtención fuese mediante el refino del petróleo.

Para el otro proceso de recuperación (reciclado), existen algunas técnicas, aunque minoritarias, mediante las que se pueden producir arcillas expandidas (material utilizado en construcción como relleno y aislante), pinturas o barnices. En 2008, unas 700 toneladas de aceites usados fueron aprovechadas en España mediante esta forma de tratamiento.

Cuando el aceite no puede ser regenerado por diversos motivos(concentración de agua, sedimentos u otros), se somete a tratamientos que posibilitan su posterior utilización como combustible de idénticas cualidades al fuel oil industrial en otras aplicaciones: hornos de cerámica, yeseras, cementeras, fábricas de asfaltos o áridos. De esta manera, se sustituye el empleo de otros recursos no renovables (fuel oil tradicional, carbón). Además, el aceite usado así tratado resulta más barato que dichos combustibles.